Solinvet es una empresa venezolana en plena expansión dentro del sector agropecuario, con un foco estratégico en nutrición y salud animal que busca trascender las fronteras nacionales. Su origen está directamente ligado a la experiencia operativa de sus fundadores en producción avícola, un sector donde los requerimientos de insumos nutricionales y farmacéuticos son determinantes para la competitividad de las granjas. El laboratorio comenzó como respuesta a esa necesidad y ha evolucionado hacia una oferta técnica con visión de mercado más amplia.

El asesor técnico de la marca, Luis Bracamonte, explicó que han logrado posicionarse en la cadena de valor de la producción avícola en Venezuela, específicamente en la nutrición y salud intestinal de las aves, que representa un componente crítico dentro de los costos de producción.

Según ejecutivos de la empresa, entre el 70 % y 80 % de los costos en la avicultura nacional están asociados a la nutrición y salud intestinal, lo que explica el interés por alternativas tecnológicas que sustituyan o reduzcan el uso de antibióticos promotores de crecimiento, hoy cada vez más restringidos en mercados globales como la Unión Europea —donde varios antibióticos ya están prohibidos para ese uso— y donde la tendencia a soluciones naturales es creciente.

Solinvet está en proceso de construir una planta altamente tecnificada, diseñada para la producción de aditivos nutricionales como enzimas, ácidos grasos funcionales, probióticos y otros componentes orientados a mejorar la eficiencia productiva de los animales. Estas tecnologías —incluyendo métodos como la microencapsulación para mejor dispersión en alimentos— no sólo apuntan a incrementar la productividad sino también a diferenciar la oferta del país en el ámbito internacional.

Además, la empresa participa activamente en eventos internacionales del sector y ha buscado alianzas tecnológicas externas para importar conocimiento y métodos de vanguardia, tal como lo ha demostrado su presencia en ferias y congresos globales para nutrición animal.

Los directivos señalan que se encuentran desarrollando líneas de productos basadas en tendencias globales de nutrición natural, lo que —a juicio de la compañía— puede posicionarlos competitivamente fuera de Venezuela, especialmente en mercados que están adoptando regulaciones más estrictas sobre los promotores de crecimiento tradicionales.

Según las proyecciones de Bracamonte para mediados de 2026 la nueva planta debería estar operativa, permitiendo no sólo cubrir la demanda del mercado venezolano, sino también consolidar ofertas exportables en líneas donde Venezuela puede competir fuertemente con otras economías. La empresa espera así posicionarse como un actor relevante no solo en la región, sino potencialmente más allá, apoyándose en tendencias globales de producción animal sostenible.

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