La digitalización y la inteligencia artificial dejaron de ser una promesa futura para convertirse en una decisión inmediata. Especialistas coinciden en que 2026 será el año de consolidación tecnológica para las empresas venezolanas, con impacto directo en ventas, marketing, finanzas y toma de decisiones.

El 2026 no llega con cambios graduales, sino con decisiones estructurales, así lo resume el gerente de PG Consultores y especialista en inteligencia empresarial, Ronald Gutiérrez, al analizar el cierre de 2025 y las proyecciones del sector tecnológico en Venezuela. Para el experto, el país atraviesa un punto de inflexión: la inteligencia artificial y la automatización de procesos dejaron de ser una opción experimental para convertirse en una nueva forma de hacer empresa.

Durante una entrevista para En Contexto, Gutiérrez explicó que el año 2025 fue clave para que las empresas venezolanas perdieran el temor inicial frente a la inteligencia artificial y comenzaran a comprender su aplicación real en el entorno corporativo. “Fue el año en el que las organizaciones comenzaron a escudriñar, a entender el tema y a tomar decisiones concretas sobre sus procesos”, dijo.

Con expectativas positivas y una mayor disposición a invertir en tecnología, el 2026 se perfila como un año de consolidación para el sector. Según el equipo de PG Consultores, que cumple 20 años acompañando al empresariado venezolano, el crecimiento sostenido de la demanda confirma que la inteligencia empresarial se ha convertido en un pilar estratégico.

En un entorno marcado por la incertidumbre, la apuesta por la tecnología aparece como un factor de estabilidad. “La ansiedad se reduce con estrategia, acción y proyección, y en 2026, esa estrategia pasa, inevitablemente, por la inteligencia empresarial”, señaló Gutiérrez.

De la exploración a la acción

A diferencia de años anteriores, en los que la transformación digital avanzaba de forma fragmentada, al cierre de 2025 se evidenció un cambio de mentalidad. Según Gutiérrez, hoy las empresas venezolanas están conectando sus sistemas administrativos (ERP) con herramientas de inteligencia artificial, integrándolas directamente en la gestión operativa, comercial y financiera.

“En 2026 ya no hablamos de un reto, sino de una forma nueva de hacer las cosas”, afirmó. Esta evolución responde, además, a una realidad local: Venezuela arrastraba un rezago histórico en automatización y digitalización de procesos, lo que convierte al contexto actual en una oportunidad estratégica para acelerar su modernización empresarial.

Inteligencia empresarial con sello local

Uno de los puntos clave abordados en la entrevista fue la necesidad de adaptar la inteligencia artificial a la realidad venezolana. Lejos de soluciones genéricas, el especialista explicó que los proyectos de inteligencia empresarial deben construirse desde cero, tomando en cuenta variables locales como el comportamiento del mercado, los procesos administrativos, la estructura de ventas y las particularidades regionales.

“No es lo mismo un empresario de Carabobo que uno de Barquisimeto o de otra región del país”, indicó. Esta localización tecnológica ha permitido integrar plataformas de uso masivo en Venezuela —como Profit Plus y Odoo— con herramientas avanzadas de análisis, reportes inteligentes y automatización de decisiones.

De hecho, versiones recientes de estos sistemas ya incorporan módulos de inteligencia artificial capaces de generar informes, resúmenes ejecutivos y análisis predictivos, conectados directamente con las bases de datos empresariales.

Nuevos cargos, nuevas competencias

Uno de los impactos más visibles de esta transformación es la creación de nuevos roles dentro de las organizaciones. De acuerdo con Gutiérrez, cada vez más empresas están incorporando cargos relacionados con inteligencia empresarial, inicialmente en áreas como ventas y marketing, pero con una rápida expansión hacia finanzas, operaciones y manufactura.

“Hoy los gerentes toman decisiones apoyados en información generada por inteligencia artificial. Eso hace que quieran tener esa función cerca, integrada a la dirección”, explicó. Esta tendencia abre oportunidades laborales para profesionales con competencias híbridas: conocimiento técnico, visión estratégica y capacidad de análisis de datos.

Incluso, la demanda de estos perfiles ya se refleja en ofertas laborales que exigen conocimientos amplios en inteligencia artificial y analítica empresarial, lo que confirma que esta especialización se está convirtiendo en un estándar del mercado.

Formación: el gran habilitador del cambio

La consolidación de la inteligencia empresarial también ha puesto sobre la mesa la necesidad de formación y actualización profesional. Frente al temor de que la inteligencia artificial sustituya empleos, Gutiérrez fue enfático: las herramientas no reemplazan al talento humano, sino que optimizan tareas repetitivas y amplían la capacidad de análisis y gestión.

En respuesta a esta demanda, consultoras y academias están desarrollando programas de capacitación enfocados en aplicaciones prácticas de inteligencia artificial para áreas administrativas, contables y gerenciales. Además, se están impulsando alianzas con instituciones educativas para formar talento desde edades tempranas, integrando programación, pensamiento analítico e ideas de negocio.

“Venezuela no está atrasada en inteligencia artificial”, afirmó Gutiérrez, destacando el surgimiento de academias y proyectos educativos que conectan la tecnología con la innovación empresarial.

Empresas 24/7 y experiencia del cliente

Otro de los ejes estratégicos para 2026 será la disponibilidad permanente. La digitalización ha elevado las expectativas del mercado: los clientes demandan respuestas inmediatas, atención continua y experiencias personalizadas, independientemente del horario.

En este contexto, la inteligencia artificial juega un rol clave al permitir operaciones 24/7 mediante asistentes virtuales y sistemas automatizados que mantienen el tono, el lenguaje y la filosofía de cada empresa. “La tendencia ya no es un bot que responde de forma mecánica, sino un agente que habla como la empresa”, explicó Gutiérrez.

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