Turismo (Edición 95)

Reserva Ecológica Mache-Chindul: un paraíso en la provincia verde ecuatoriana.

Redacción y Edición ENCONTEXTO – Fuentes: wikipedia – RAMSAR – areasprotegidas.

ambiente – quitoadventure

Actualmente, la Provincia de Esmeraldas está siendo afectada por los hechos violentos ocurridos en poblaciones cercanas a la frontera, por su exposición a la narcoguerrilla y al tráfico de drogas. Pero, esta hermosa y productiva provincia de la costa norte ecuatoriana, tiene mucho que ofrecer.

La Reserva Ecológica Mache-Chindul se localiza al suroccidente de la provincia de Esmeraldas y al norte de Manabí, en las montañas del mismo nombre, que representan la extensión norte de la cordillera de la Costa. Abarca más de 119.000 has. y comprende la cuenca alta del río Bilsa, pocos kilómetros al este de San José de Bilsa (al sur de la ciudad de Muisne), y muy cerca de la línea de costa. Posee una altitud que oscila entre los 100 y 600 m.s.n.m y una temperatura promedio de 23 grados centígrados, que desciende conforme aparece el Bosque Húmedo Tropical.

Es una reserva estatal creada en agosto de 1996. Además, en el área se incluye la Estación Biológica Bilsa, un área protegida privadamente desde 1994, por la Fundación Jatun Sacha, que cubre alrededor de 3.000 has. La reserva protege la laguna de Cube (113 has), que está dentro del área de la Reserva, y que fue declarada sitio Ramsar por la UNESCO, en el año 2002, por ser un humedal de importancia internacional, tanto por la biodiversidad que allí se encuentra, como por las importantes funciones ecológicas que cumple y los servicios ambientales que brinda a las poblaciones aledañas.

En general, todos los accesos actuales a la Reserva son difíciles, y sus estados dependen también del período de lluvias, que pueden llegar hasta imposibilitar la entrada durante la estación invernal, de enero a junio de cada año.

Aunque está físicamente aislada de los Andes, la Reserva posee especies que también se encuentran en los bosques nublados andinos de mayor altitud, aproximadamente 100 km al este de Mache Chindul, así como especies endémicas del Chocó. Dentro de la Reserva se incluye una gran extensión de los últimos bosques maduros muy húmedos tropicales de la costa, junto con algunos bosques secundarios adyacentes y áreas en regeneración.

En los alrededores de Mache-Chindul hay tierras agrícolas, dedicadas al cultivo de caña de azúcar, principalmente, así como pastizales para ganado vacuno. En las partes bajas y estribaciones de la cordillera, hay bosque tropical semejante a aquel encontrado en otras áreas del Chocó, en especial hacia la base de los Andes. En la parte alta de la cordillera, el bosque es más húmedo y tiene características de selva nublada, por la constante presencia de neblina proveniente del mar.

La flora en esta localidad es muy diversa y semejante en composición a aquella encontrada en otras localidades del Chocó. Estudios de la flora de la Estación Biológica Bilsa han encontrado más de 1.100 especies de plantas vasculares, incluyendo algunas endémicas de estas montañas y, además, algunas descritas recientemente.

Características notables de la flora, es la escasez de árboles dispersados por el viento y la dominancia de trepadoras hemiepífitas sobre las lianas. Algunos árboles comunes fueron Virola dixoniiQuararibea soegeniiCoussapoaeggersi y Symphonia globulifera.

En 1991, aún existían importantes remanentes de bosque con grandes árboles maderables, pero la deforestación, aunque todavía era incipiente, ya estaba en pleno desarrollo.

 

En las cabeceras de Bilsa, la Estación Biológica, ha registrado más de 1.100 especies de plantas vasculares, incluyendo algunas endémicas de esta zona. No obstante, el inventario total de la reserva hasta ahora ha registrado 1.434 especies, distribuidas en 624 géneros y 149 familias. Los árboles más representativos son: sangre de drago (Otoba novogranatensis), Hippotis brevi-pes (Rubiaceae), Salacia juruana (Hippocrateaceae), Eschweilera caudiculata (Lecythidaceae), tangaré (Carapa guianensis) y Coccoloba mollis (Polygona-ceae). Entre los más cotizados por su madera se encuentran: calade (Ocotea sp.), canalón (Exarata chocoensis), cuangaré (Virola dixonii).

En cuanto a la fauna, en Cabeceras de Bilsa se han registrado algunos quirópteros típicos de bosques prístinos, como el murciélago frutero pequeño (Rhinophylla alethina) y el murciélago de nariz peluda (Mimon crenulatum); además de otros mamíferos menores, como el armadillo de cola desnuda (Cabassous centralis) y el perezoso bayo (Bradypus variegatus). También podemos encontrar: el mono aullador, mico, guatusa, guanta, puma, perezoso, cabeza de mate, venado de cola blanca, saíno, jaguar, gato de monte y tigrillo; entre las aves hay cuervos, tijeretas, gavilán príncipe, trogones, tucanes y loros.

 

La herpetofauna, por su parte, estuvo representada por 17 especies de anuros (anfibios de cuatro patas, sin cola) y 21 especies de reptiles. Entre éstas, destacan cinco especies del género Anolis (camaleones americanos), dos especies del género Tantilla (serpientes no venenosas), diez especies del género Eleutherodactylus (coquíes),

Ctenophryne aterrima (rana hocicuda negra) y Ameerega erythromos (rana venenosa de Palenque).

Entre la fauna registrada en Bilsa, también se incluyen varios mamíferos grandes y actualmente raros en el occidente del Ecuador, como el jaguar (Panthera onca), el oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla), el capuchino de frente blanca (Cebus albifrons) y el mono aullador negro (Alouatta palliata), que es frecuente en la Reserva. Sin embargo, el inventario de las especies continúa en desarrollo.

La diversidad de aves en esta Reserva Ecológica no se ha estimado con precisión, ya que es poco lo que se conoce sobre ella. En Cabeceras de Bilsa se reportaron más de 170 especies en los estudios realizados en 1991, mientras que, en la Estación Biológica Bilsa se registraron más de 250 especies y aún existen algunas áreas poco exploradas.

La Reserva alberga importantes poblaciones de especies amenazadas a nivel global y endémicas del Chocó, como el cuco terrestre escamado (Neomorphus radiolosus) y el toropisco amazónico (Cephalopterus penduliger). Aunque los bosques son bastante húmedos, también hay algunas especies endémicas de Tumbes, como el busardo dorsigrís (Leucopternis occidentalis). Además, contiene poblaciones aisladas de algunas especies típicas de los Andes, varios kilómetros hacia el este.

La reserva protege los bosques húmedos y los bosques secos que rodean y cubren la cordillera de Mache Chindul en la Costa ecuatoriana.

Los bosques húmedos pertenecen al Chocó, una región muy húmeda, que se extiende desde Panamá hasta el noroccidente del Ecuador. Los bosques secos reemplazan a los bosques húmedos hacia el sur, desde los alrededores de Cojimíes y Jama, en el norte de Manabí; cubren la cordillera de Mache Chindul y la franja costanera del sur ecuatoriano y llegan hasta el norte de Perú.

En los actuales territorios que forman la reserva, se encuentran vestigios de culturas que habitaron el norte de la provincia de Manabí en el siglo XVII; algunas, fueron: las comunidades Chachi y Jama-Coaque. Sus restos arqueológicos se guardan especialmente en la zona de Boca del río Tigua, donde actualmente se practica el huaquerismo, actividad dedicada al tráfico ilegal de bienes culturales.

Hoy día existen etnias de los Chachi ubicadas en las comunidades de San Salvador, Balzar y Chorrera Grande. También habitan comunidades afro-esmeraldeñas en San José de Chamanga. Por otro lado, antes de ser declarada zona de reserva, el territorio Mache-Chindul era parte de la Gobernación de Esmeraldas.

Anualmente el Centro para la Conservación de Plantas del Bosque Occidental produce cerca de 100.000 árboles a fin de utilizarlos en programas de reforestación al interior y al exterior de la reserva.

Es preferible visitar la Reserva Mache-Chindul entre los meses de julio y diciembre, debido a las lluvias. Por lo variable del clima, se recomienda contactarse con la dependencia regional del Ministerio del Ambiente, en Esmeraldas antes de realizar la visita a la Reserva. Existe acceso a la Reserva desde varios poblados de Esmeraldas, entre estos Atacames, Esmeraldas, Muisne y Pedernales, pero todos son impredecibles debido al clima.

El principal acceso es una ruta que va desde la vía Sto. Domingo-Esmeraldas a la población Rosa Zárate, cantón Quinindé, de ahí a las poblaciones Herrera y La Y de la Laguna, luego al Estero del Plátano, para llegar a la cabecera del río Taguales, límite oriental de la Reserva, que conduce a la Laguna de Cube.

Más que una reserva, también un atractivo turístico

El paisaje que ofrece el Bosque Húmedo Tropical de la Reserva Ecológica Mache-Chindul es uno de sus más importantes atractivos turísticos. En éste se encuentran exóticas cascadas, piscinas naturales, formadas por los ríos Boca del Sucio y Ene o la laguna de Cube. Igualmente, su diversidad y riqueza de plantas y animales, hacen de esta zona, una maravillosa obra de la naturaleza.

Cabe anotar que el remanente de bosques comprendidos en esta región, es considerado uno de los diez hot spots de biodiversidad en el mundo.

Igualmente, cerca de la Reserva, se pueden encontrar hermosas playas, como: Muisne, Agua Dulce de Tabiazo, Atacames, Sua y Same.

En la Estación Biológica Bilsa podrás observar muestras representativas de flora y fauna y conocer una gran cantidad de especies existentes al interior de la reserva. La estación cuenta con instalaciones de albergue para visitantes, científicos y estudiantes.

Las ciudades que comunican con la reserva son: Esmeraldas, Atacames, Muisne y Pedernales. Por cualquiera de ellas, se podrá acceder a la zona. Por Muisne, puede tomar la vía que lleva a la población de El Salto; ésta también conduce a las proximidades de la comunidad Chachi, de San Salvador. Desde Muisne, es posible navegar por el río Boca del Sucio hasta la misma comunidad, sobre el límite occidental de la Reserva.

Al sector del río Ene, situado al norte de la Reserva, se puede acceder desde la ciudad de Esmeraldas. Desde Atacames, por carretera, se llega al recinto Santa Teresa, cerca al límite del área.

Definitivamente, más de una razón para visitar y conocer esta reserva y sus atractivos ecológicos, ambientales y turísticos.

 

NOTA DE LA DIRECCIÓN

Los sitios RAMSAR

Un compromiso fundamental de las Partes Contratantes de Ramsar consiste en identificar humedales adecuados e incluirlos en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, también conocida como la Lista de Ramsar.

La Convención tiene varios mecanismos para ayudar a las Partes Contratantes a designar como sitios Ramsar sus humedales más importantes y a adoptar las medidas necesarias para manejarlos de manera eficaz, manteniendo sus características ecológicas.

Los sitios Ramsar se designan porque cumplen con los Criterios para la identificación de Humedales de Importancia Internacional. El primer criterio se refiere a los sitios que contienen tipos de humedales representativos, raros o únicos, y los otros ocho abarcan los sitios de importancia internacional para la conservación de la diversidad biológica. Estos criterios hacen énfasis en la importancia que la Convención concede al mantenimiento de la biodiversidad.

Las Partes Contratantes confirmaron en 2005 que su visión para la Lista de Ramsar es “crear y mantener una red internacional de humedales que revistan importancia para la conservación de la diversidad biológica mundial y para el sustento de la vida humana a través del mantenimiento de los componentes, procesos y beneficios/servicios de sus ecosistemas”.

En la actualidad, la Lista de Ramsar es la red más extensa de áreas protegidas del mundo. Hay más de 2.200 sitios Ramsar que abarcan más de 2,1 millones de kilómetros cuadrados en los territorios de las 169 Partes Contratantes de Ramsar en todo el mundo.

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