Agricultura (Edición 95)

andes.info.ec

El camarón: mayor producción, pero precios más bajos.

Edición ENCONTEXTO – Fuente: María Angelina Castilloelcomercio – FAO – eltelegrafo

 

En nuestra edición anterior, vimos cómo el sector camaronero ha incrementado su inversión en tecnología y su producción, así como su capacidad para atender la demanda de exportación a nuevos mercados, aunque vive acechado por la piratería, los robos y los precios bajos del producto, a pesar de su excelente calidad.

El camarón es el segundo rubro más importante, después del banano. Luego de varios años de bonanza, el camarón es otro de los bienes primarios de exportación, afectados por la disminución de precios en el mercado mundial. Desde el 2014, la cotización del crustáceo registra una tendencia a la baja, pese a una que otra mejora temporal. Llegó a alcanzar hasta USD 2,9 la libra, registrado como el más bajo, en cuatro años.

El escenario de precios bajos se viene compensando con una mayor producción. Entre enero y abril de este año se comercializaron 343 millones de libras, un 21% más que lo exportado en iguales meses del año pasado (282 millones de libras). Eso permitió que la facturación en dólares creciera un 16% en ese período. La demanda del producto se ha mantenido estable, con tasas de crecimiento anual de 4%, mientras la oferta incrementa a un ritmo de dos dígitos. Los principales productores y exportadores de camarón que están empujando la oferta son India, Tailandia y Ecuador.

Según José Antonio Camposano, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), la exportación de camarón nacional creció 17% el año pasado y para este 2018, se estima un incremento del 15%. La facturación sigue al alza debido al mayor volumen exportado. Algunos productores han comenzado a sentir los efectos de los precios bajos, pues hace menos atractiva la producción del crustáceo. Unos han optado por bajar la densidad de la siembra, para reducir gastos y compensar la pérdida por la baja en el precio, pues invierte menos en alimento balanceado, que representa el 40% del costo de producción.

La cantidad de alimento que se utiliza por hectárea, es proporcional con el número de crustáceos que se desea cosechar. Por lo general, los productores manejan la dinámica de una libra de alimento por una libra de camarón.

Una menor densidad de siembra permitirá cosechar camarones de mayor tamaño que se venden a mejor precio. Las tallas que más han bajado de precio son las medianas, que son las más comerciales. La tendencia internacional de precios también ha afectado a los laboratorios de larvas: para aguantar el bache, unos han bajado las densidades de siembra. Y cerca del 10% optó por cerrar, mientras mejora la situación, aunque los expertos creen que no existen razones para pensar en que la tendencia se revierta.

La CNA cree que el sector mantendrá una facturación cercana o ligeramente superior a la del 2017, que se ubicó en USD 3 037 millones, según el Banco Central del Ecuador (BCE). El destino más atractivo para la comercialización del crustáceo ecuatoriano, sigue siendo China. La cifra de envíos del producto a ese mercado se quintuplicó entre enero y abril de este año, frente a igual período del año previo.

El sector espera que la firma del acuerdo comercial con el EFTA (bloque conformado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein), represente una oportunidad para diversificar los mercados. Éstos son países de poca población, pero de alto nivel económico y poder adquisitivo, aunque todavía con poca cultura de consumo de este crustáceo.

El sector camaronero es líder de las exportaciones no petroleras y logró romper la hegemonía del banano como mayor rubro exportador.

Los precios a la baja se deben a una estabilidad en la relación entre oferta y demanda, que no ha generado episodios de mayores precios en los últimos 18 meses. El 2018, viene siendo un año complicado, por la fuerte competencia que representa Asia. En los últimos dos años, el sector ha perdido cerca de 10 puntos porcentuales de mercado en EE.UU. frente a la India. Para compensar de alguna manera las ventas, los camaroneros apuntarán a mercados emergentes como Brasil y México; también buscarán abrir espacio en Australia y cerrar negociaciones con Corea del Sur, para lograr un acuerdo arancelario adecuado.

Pero todo esto tomará un tiempo. Mientras tanto, toman medidas para mitigar el impacto.

Una mayor oferta por la presencia del producto de India e Indonesia, amenaza con mermar las ganancias de Ecuador. El problema tuvo como antecedente el Síndrome de Mortalidad Temprana del crustáceo que afectó a los países asiáticos en 2013.

Entonces, los precios subieron por una disminución de la oferta, pero ahora el mercado está copado. El precio pudo haber bajado el 30% y una subida podría ser paulatina, por lo que, hasta el momento, se mantiene una densidad alta de cultivo, aunque esto enfrenta al sector a otro inconveniente, y es que los costos de producción se elevan porque los insumos no han bajado.

De acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), los valores de exportaciones de bienes primarios para la región reducirán este año el 14%, uno de los más bajos en 8 décadas. De la oferta exportable ecuatoriana, el camarón es el segundo producto más importante, con mercado en Estados Unidos, la Unión Europea, Asia y América Latina.

Sin embargo, compite con otros productores que tienen mejores precios.

“La ventaja que tenemos es que el camarón ecuatoriano tiene una calidad superior y el comprador está dispuesto a pagar más”, manifestó el presidente de la CNA. Más allá de los inconvenientes del precio, las exportaciones de Ecuador han tenido un buen desempeño, sobre todo con China, hacia donde las ventas se incrementaron desde 2010 hasta 2014.

Es necesario lograr preferencias con ese mercado, no necesariamente a través de un acuerdo comercial, sino con acuerdos parciales o cupos.

El Gobierno negocia actualmente un acuerdo con Corea del Sur, aunque muchos lo consideran un mercado “puntual” y de menor volumen que el del Gigante Asiático. Comercialmente, el camarón ecuatoriano ha tenido varios inconvenientes.

 El mercado brasileño está cerrado, por restricciones sanitarias desde 2009 y, este año, el mexicano fue cerrado por similares motivos.

Los expertos consideran que sería importante vender valor agregado, pero esto requeriría altas inversiones, sobre todo en mano de obra, ya que los procesos no pueden ser hechos con maquinarias.

 

En esta coyuntura, ¿podría ser la diversificación una salida?

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.Required fields are marked *