Gente Grande (Edición 94)

Los abuelos: la importancia indiscutible de su presencia en la familia.

Edición ENCONTEXTO – Fuentes: American Association of Retired Persons – Patricia García, colaboradora de GuiaInfantil.com

Los abuelos son un pilar fundamental en la educación de los nietos: les transmiten sabiduría, experiencia, tranquilidad, cariño, estabilidad… Pero, el beneficio es mutuo, ya que los abuelos también se enriquecen emocionalmente con el contacto con sus nietos.

Hoy en día, el papel de los abuelos se ha visto incrementado en el seno de la familia, ante la necesidad de trabajar de ambos progenitores. Conocer las necesidades de ambos, los beneficios y los límites ayudará a que la unión sea mucho más fuerte y positiva.

El nacimiento de un bebé transforma completamente el día a día de un hogar. A los compromisos y responsabilidades ya existentes, se suman otras muy distintas: la de educar al pequeño de la casa, y acompañar su desarrollo y crecimiento. Los placeres de tener un bebé son muchos, pero no se puede ignorar que el trabajo aumenta y las responsabilidades, también.

En muchas familias, conciliar trabajo, casa, e hijos, es una tarea que requiere mucha habilidad y, en muchos casos, algunos sacrificios. La llegada de un bebé no sólo altera la vida de los padres, sino también la de muchos abuelos. Poder contar con ellos es un recurso muy valioso. La presencia de los abuelos es un consuelo y un desahogo para muchas familias. Los cambios que provoca el nacimiento del bebé les afectan menos que a los padres, y sus obligaciones están en un plan secundario, dependientes de lo que dispongan los padres del bebé, y de la apertura que tengan para compartir los cuidados, el afecto, y el tiempo del bebé, con sus consuegros.

Relación de los abuelos con los nietos

Los abuelos pueden proporcionar asistencia práctica, apoyo, y una cadena de consejos útiles para cuidar al bebé. El encuentro de los abuelos con sus nietos es siempre muy enriquecedor para ambos lados. A muchos niños les encanta estar con sus abuelos por diferentes y variadas razones. Algunos, porque al lado de los abuelos no existen tantas órdenes ni obligaciones. Otros, porque pueden hacer cosas distintas con ellos, como preparar galletas juntos, comer dulces, dar paseos, ir al parque, y realizar una infinidad de actividades que hacen que ellos se sientan más libres.

 Por algo dicen que los abuelos se han creado para malcriar a los nietos…algo que no podían hacer con sus propios hijos. ¡Y los nietos lo saben muy bien!

Algunos nietos ven a sus abuelos como un amigo, una especie de guía; pues con ellos son divertidos, cariñosos, mimosos, lo que hace que disfruten de su compañía. Por supuesto, todo dependerá de la forma de ser de los abuelos, pues los hay -también- los que, aunque envejecen, continúan tratando a los más pequeños de una manera muy autoritaria o demasiado exigente. Pero, por lo general, los abuelos sienten mucho placer de estar con sus nietos, pues es una forma de renovarse personalmente. Es tener más participación en la familia, y sentirse más jóvenes y actualizados. Se aprende mucho con los niños… hay abuelos tecnificados ¡para estar al día con los nietos!

¡Ojo! Tampoco se puede decir que la relación de los abuelos con los padres de sus nietos sea siempre la mejor posible. Infelizmente, pueden existir conflictos en cuanto al tipo de educación que es aplicada o se debe aplicar al niño. Las generaciones son distintas y, diferentes también, los criterios de educación. Los más jóvenes no pueden cambiar los razonamientos de los mayores. Muchos señalan que los abuelos ya no están más para educar, pues ya han educado, bien o mal, a sus hijos.

Los abuelos están para dar cariño, echar una mano de vez en cuando, compartir sus experiencias y pasar un buen rato con sus nietos. Si los abuelos van a estar con los nietos, lo ideal es que haya un acuerdo entre las partes, reglas claras, para el bien del niño y de todos. Para eso, es necesario que entre los padres y los abuelos exista una relación tranquila, específica y verdadera, libre de celos, en la que prevalezca el respeto a las exigencias y a los hábitos del otro.

El papel de los abuelos en la familia está cambiando. Uno de los problemas que más alteran la relación entre los abuelos y los padres de sus nietos es la aplicación de los límites. En muchos casos, es muy difícil que ambas partes lleguen a un consenso. De un lado, están los abuelos que, desde su experiencia, no están de acuerdo con las ideas de los más jóvenes; y, del otro, están los padres que no aceptan las intromisiones de los abuelos en la educación de su hijo… pero sí recurren a ellos cuando los necesitan para apoyar en su cuidado o asumir algunas tareas para con ellos.

Antes, en las familias, los abuelos, hijos y nietos vivían juntos, y los abuelos intervenían bastante en la educación de los nietos. Hoy, muchas cosas han cambiado. Del mismo modo en que la estructura familiar ha evolucionado, los abuelos también lo han hecho. Gran parte de las abuelas de hoy no son como las de antes. Suelen tener una vida social más activa, estén o no jubiladas. Tiene gustos, planes y horarios propios. Viajan, se divierten. Muchos son abuelos jóvenes. Algunas abuelas ya no están a las órdenes de los padres de sus nietos. Y aunque puedan “morir por ellos”, tienen vida propia, hacen respetar más su tiempo y sus necesidades. 

En todo caso, tener algún abuelo cerca de su nieto es alentador en todos los sentidos. Y, aunque no todo es perfecto, los abuelos pueden representar muchos papeles.

 1.- Contribuyen con su experiencia en momentos de crisis familiar, tanto en el sentido psicológico, como en el económico, si se puede y es necesario.

2.- Cuidan de los niños cuando los padres no pueden hacerlo. Eso es beneficioso para los niños y para los abuelos, porque se sentirán más útiles, más considerados y más valorados.

3.- Contribuir en el equilibrio de tiempo en el hogar de sus hijos, recogiendo a los niños en el colegio, o quedándose con ellos alguna noche para que los padres puedan salir libremente.

4.- Transmitir valores familiares, y mantener el vínculo entre las generaciones. Las historias de familia les encantan a los niños, y contribuyen en su desarrollo psicológico.

5.- Ayudar en la educación, fortaleciendo la comunicación entre padres e hijos. Intentando apaciguar a los dos lados.

6.- Apoyar al padre o a la madre divorciada. Pueden suplir en consejos y en cuidados la falta del otro.

7.- Aprender con sus nietos, acercándose más a las nuevas generaciones. Cómo manejar la compu, por ejemplo.

Distintos papeles para padres y abuelos

Hay una distinción clara entre los papeles de los padres y de los abuelos, con relación a los niños. Es natural que, en ausencia de los padres, los abuelos concedan algunos caprichos a los nietos y que adopten distintas reglas. En realidad, los abuelos tendrían apenas que centrarse en los aspectos más agradables, como el apoyo y el cuidado, aunque para muchos sea más difícil. Por lo general, el papel de los abuelos ha de ser discreto, y nunca impuesto. Y los hijos deben recordar que sus padres son abuelos y no niñeros.

Los abuelos son un apoyo fundamental cuando llegan los nietos, sobre todo en los momentos difíciles que en ocasiones pasan las familias, como por ejemplo, las separaciones, muertes, enfermedades o los divorcios.

Cuando una pareja decide poner punto y final a su relación, los abuelos pueden ofrecer a los nietos la estabilidad emocional que necesitan en esos instantes. También es frecuente que un divorcio afecte a los propios abuelos y a su relación habitual con el resto de la familia. Por ese motivo, les ofrecemos algunos consejos para afrontar, como abuelos, estas situaciones.

La American Association of Retired Persons (AARP) publica algunas recomendaciones de Kathryn y Allan Zullo, autores de The Nanas and the Papas, A Boomers’s Guide to Grandparenting:

1.- Concentrar la atención y el apoyo en los nietos, no en los padres, pues son los que más comprensión y ayuda necesitan.

2.- Los abuelos deben hacer entender a los nietos que no son responsables de la ruptura, si los pequeños lo piensan así. Deben explicarles que es un problema de los adultos.

3.- Se debe conservar la confianza y la comunicación con los nietos, animarlos a que expresen sus sentimientos y a mantener el contacto con ellos de forma habitual, para que los pequeños sepan que pueden contar con ellos.

4.- Es fundamental que los abuelos se mantengan imparciales, que no muestren opiniones negativas a los niños sobre alguno de sus padres, ni tomen posturas a favor de uno u otro de los padres. 

5.- La separación de los padres también puede afectar a la relación de los abuelos con los nietos, a la hora de poder visitarlos. Por lo general, los abuelos pueden organizar su propio régimen de visitas.

Existe, también, la figura del abuelastro, cuando el hijo se casa con alguien que ya tiene niños, o porque el propio abuelo establece una relación con una persona que tiene nietos.

Esta situación puede ser todo un desafío que se debe abordar con confianza y seguridad, siempre pesando en el bien de los pequeños.

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