Agricultura (Edición 94)

El camarón ecuatoriano: una actividad que se desarrolla entre asaltos e innovación

Edición ENCONTEXTO – Fuentes: eltelegrafoecuadorinmediato – Guillermo Lizarzaburo – eluniverso – elcomercio – revistalideres – pressreaders- Referencia: Revista ENCONTEXTO, Edición # 87, Sección ECONOMÍA, Artículo “Entre el atún y el camarón: fuentes de ingresos para el país”, del Dr. Juan Carlos Cassinelli

A pesar de la falta de seguridad y las pérdidas por asaltos a camaroneras, la industria de este sector sigue innovando, ampliando sus hectáreas de cultivos, la inversión en tecnología y la generación de empleo. Los productores claman al gobierno por más apoyo y protección.

Los productores ecuatorianos del crustáceo claman a las autoridades mayor seguridad, por parte de la Marina y Policía Nacional; sobre todo, en las zonas más conflictivas, como la de Chupadores Grande, en el Golfo de Guayaquil, donde existen 90.000 hectáreas de piscinas, según datos de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA). La situación en el sector camaronero, en lo referente a seguridad, se torna cada día más grave e insostenible pues, generalmente, son víctimas de robo interno: los asaltantes llegan a la camaronera y se llevan parte de la producción; la transportan, para después venderla a diversos precios, en el mercado negro.  

En este sector existen dos controles de seguridad fluvial: uno abandonado y, otro, habilitado. El último está ubicado en “Punta de Piedra”, lo que facilita la actividad de los delincuentes, cuando las barcazas -que transportan el crustáceo desde las fincas hacia Guayaquil-, confluyen. Es el espacio fluvial más conflictivo, donde se registran los asaltos.  Y, curiosamente, es donde están los pueblos, que son utilizados por los delincuentes para camuflarse. Los hampones también sustraen los sacos de balanceados u otros insumos necesarios, para la producción del crustáceo.

De enero a abril de este año, el sector registra más de 20 asaltos denunciados a camaroneras. Pero, por cada robo que se denuncia, otros dos no son reportados, con pérdidas de 300.000 dólares, más de 23 personas heridas y dos fallecidas.

Las empresas camarones deben incurrir en gastos e inversiones en seguridad: contratar empresas de guardianía, equipamiento en las fincas para detectar, por cámaras, el ingreso de personal no autorizado y para activar rutas seguras. Pero faltan recursos para acompañar a las embarcaciones que el sector moviliza en espacios acuáticos, sobre todo, en época de aguaje y cosecha. La activación de las rutas seguras, son coordinadas con la Marina del Ecuador, que está empeñada en brindar mayor seguridad al tráfico marítimo y fluvial, también en canales interiores del estero Salado, con la creación de los Puertos de Auxilio Marítimo, PAM, con una mayor capacidad de respuesta al suscitarse alguna actividad ilícita o situación que ponga en riesgo la seguridad de las personas.

Los camaroneros consideran que son insuficientes los recorridos que realiza el personal de la Marina y de la Policía Nacional en el Golfo de Guayaquil, no por voluntad, sino por falta de recursos necesarios para cubrir las áreas seguras en el Golfo, que no sólo son abiertas, sino de difícil acceso. Sin embargo, aquí no termina el trabajo: una vez que Policía y Marina cumplen con su responsabilidad, hay que estar observantes del accionar de jueces y fiscales, para que los delincuentes capturados sean sancionados debidamente.

Los delincuentes están bien organizados: usan armas y hasta menores de edad para evitar sanciones mayores. Según el sector camaronero del país, actualmente, se pierden 50 millones de dólares por robos. A pesar de la gran cantidad de denuncias registradas, la realidad sería mucho más alarmante. En un día, un mismo camaronero puede ser asaltado 2 y 3 veces. Los camaroneros de la provincia de El Oro, tampoco se salvan de la acción delictiva, pero muchos prefieren no denunciar, por temor a las represalias.

Entre las medidas diversas que se están planteando, está la de hablar con el ministro del Interior y de Defensa, para solicitar mayor patrullaje y protección del sector y pedir que se considere otorgar nuevamente permiso para portar armas a los camaroneros. Mientras tanto, la recomendación es usar y mantenerse en las zonas seguras, debidamente identificadas, que cuentan con más fuerza policial.

Los camaroneros también piden a las autoridades que se realicen operativos en los lugares donde se procesa y vende el camarón robado, que ellos saben dónde es.

La innovación marca el ritmo al camarón

Su precio ha bajado, no así la producción. Esto ha incentivado el uso de nuevas herramientas; ha generado un dinamismo, que incluye la compra de tierras para construcción de nuevas piscinas y alquileres. Ofertas laborales, servicios variados y nuevos, acorde a las inversiones extranjeras y nacionales en infraestructura, y en plantas productoras de balanceado y de procesamiento, que aumentan la demanda laboral. Entre 2013 y 2017, la industria camaronera generó 12.194 millones de dólares en ingresos al país. Entre enero y marzo de este año, las exportaciones sumaron 760 millones de dólares, frente a 644 millones en el mismo período de 2017.

Existe una oferta de producto que temporalmente está represada, por la falta de espacios en los buques. Las líneas navieras no han tenido capacidad de contenedores refrigerados, en los últimos meses, pues Chile tiene una buena temporada de fruta que está pagando mejores tarifas a los buques. La situación será normal en agosto.

Aun así, la producción no se detiene. Hace unas semanas, en una radio, se emitían cuñas publicitarias de una empresa para contratar a 200 personas con todos los beneficios. La industria se renueva con una premisa: reducir costos, señala Fernando Takamura, con diez años en Ecuador ofreciendo tecnología alimenticia.

Otras líneas de negocios colaterales también se mueven junto a la industria. Por ejemplo, los aireadores que se usan para mejorar los niveles de oxígeno en el agua y reducir el estrés en los animales, llegan con cambios: a unos se les está incorporando paneles solares y, a otros, que usan energía eléctrica, los están protegiendo de las inclemencias del clima.

La construcción de canoas de fibra de vidrio para alimentación de los camarones en piscinas es otro negocio dinámico, tanto como el de los generadores eléctricos, de combustibles o eólicos. Las innovaciones no paran.

Pero si los precios siguen cayendo, la situación podría complicarse. En el último aguaje, la libra de camarón de diez gramos estaba a 1,20 dólares; hoy a 1,10; y hace tres meses, se vendía a las empacadoras a 1,80. Muchas de éstas no dan cupo para ingresar camarón, provocando que los animales se queden más tiempo en las piscinas, hasta alcanzar los 18 o 20 gramos. El dueño de piscinas puede aguantar con ese costo y sale tablas; pero el que alquila, ya trabaja con pérdida. Los exportadores están guardando el camarón en sus bodegas frías y no están demandando como antes, hasta salir de los stocks.  

Esta industria que demanda mano de obra en sus diferentes fases y cuya producción aumenta para abastecer mercados internacionales, requiere que el Gobierno incentive la adquisición de tecnología limpia, para reducir costos.

El camarón se convirtió en el primer producto de exportación no petrolera, destronando al banano, con ventas por más de USD $2.500 millones.

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